jueves, 30 de octubre de 2014

Premio de la Asociación de la Prensa de Córdoba

Discurso de agradecimiento pronunciado en nombre de los trabajadores de El Correo de Andalucía


Por Jose Gallego

Señor alcalde, señor presidente de la Asociación de la Prensa, autoridades, señoras y señores.

Les hablo en nombre de los trabajadores de El Correo de Andalucía. Muchas gracias. Gracias por este reconocimiento moral a una lucha que hoy nos permite estar aquí celebrando que seguimos en el oficio. Gracias por este galardón, cuya dotación económica también le agradecemos. Y les comunico que ayer la plantilla del decano de la prensa sevillana acordó en asamblea donar esa cantidad al fondo de emergencia social para periodistas en paro.

Pero queremos darles las gracias especialmente por obligarnos a hacer un ejercicio de memoria. Como bien saben, nuestra profesión se basa en exprimir cada día la actualidad, lo que al final nos hace perder la noción del tiempo. Los hechos que justifican este premio ocurrieron hace 12 meses. Un año ha pasado ya desde que vivimos aquellos días tan duros como emocionantes, en los que, muy a nuestro pesar, nos convertimos nosotros en la noticia.

Creo que es necesario recordar lo que aconteció entonces.

En 2010, El Correo de Andalucía quedó sumido en un oscuro periodo de recortes, despidos, expedientes de regulación de empleo, ERTES, bajadas de sueldo y toda suerte de golpes y retrocesos en los derechos laborales conquistados durante los últimos cien años. Derechos laborales que son, no lo olvidemos, los que permiten a los trabajadores realizar su tarea con dignidad y tener vida más allá de las redacciones.

La situación se fue degradando al tiempo que la plantilla, por suerte siempre combativa y coherente, fue plantando batalla cada vez que fue necesario para defender la calidad de nuestra cabecera.
Pero como suele ocurrir en estos casos, las cosas siempre pueden ir a peor. En verano de 2013 la empresa empezó a dejar de pagar los salarios y a desentenderse de sus obligaciones. Pese a todo, los trabajadores seguimos sacando a la calle, de forme ejemplar, un periódico digno y comprometido.
En otoño de aquel 2013, hace ya un año, llegó el golpe definitivo. El anterior propietario, el Grupo Gallardo, vendió la cabecera a un empresario sin solvencia ninguna y sin capacidad de hacer frente a los pagos y obligaciones pendientes. Esta oscura operación dejaba al periódico en un limbo legal que lo abocaba inevitablemente al cierre.

Entonces los trabajadores, todavía incapaces de asumir que nos enfrentábamos al final de un proyecto periodístico de 115 años, un periódico que se había convertido en nuestra casa, tuvimos que enfrentarnos a un durísimo dilema. Asumir la muerte del decano y acudir a los tribunales para pelear por una parte de las nóminas que aún nos debían, o armarnos nuevamente de valor y salir a luchar en un combate definitivo por mantener El Correo de Andalucía abierto.

Como todos saben ya, optamos por este último escenario. Convocamos cinco días de huelga, una decisión muy difícil, porque el periódico, por primera vez en este siglo, dejaba de salir al quiosco. Esto era necesario para llamar la atención de nuestros lectores. Salimos a las calles y a las plazas, concitando el apoyo de la clase política, de la sociedad civil y de las instituciones, que incluso reprendieron públicamente al grupo empresarial que nos había dejado en la estacada.

Y precisamente porque nuestro empresario se había desentendido por completo del periódico, abandonando a sus trabajadores, decidimos hacerlo nuestro definitivamente. Nos encerramos en la redacción durante aquella semana, durmiendo allí y recibiendo a todas las personas que quisieron acercarse a mostrarnos su apoyo. Aquí debo agradecer una vez más el respaldo de la presidenta de la Junta, del alcalde, de la Diputación, de tantas y tantas asociaciones que nos arroparon y de nuestro sindicato, CCOO.

Pese a estar en huelga, decidimos editar por nuestra cuenta un número especial, el 47.577, que se publicó el 7 de noviembre, y que  reivindicaba a El Correo, a su plantilla y a la profesión periodística.
Pusimos la marca de El Correo de Andalucía en lo más alto, subrayando su papel como escuela y cantera de grandes periodistas, muchos de ellos de esta tierra, e identificando su cabecera con la historia de los últimos tres siglos de Andalucía y Sevilla.

De aquellos días, de aquella lucha, los trabajadores de El Correo sacamos muchas conclusiones, que creemos extensibles a toda la profesión.

Primero, que los trabajadores no debemos bajar la guardia, y que si vamos a una, podemos conseguir mucho más de lo que pensamos.

Y además, que la profesión periodística no puede depender del voluntarismo de una plantilla. Los trabajadores de las empresas periodísticas deben estar bien pagados y bien tratados. Porque nuestro oficio es vital para una sociedad democrática, como se está demostrando en estos convulsos días. Un periodista debe trabajar con libertad y tiempo, al margen de cuestiones comerciales, publicitarias y de otra índole. Lo contrario prostituiría nuestra tarea. Y eso no puede ser. No debe ser así por una cuestión ética, pero también económica. No debemos olvidar que la ciudadanía es nuestro público, nuestra clientela, si lo prefieren. Y no son tontos. Si no ofrecemos un producto de calidad, acabarán dándonos la espalda.

Pero dejando de lado este complicado debate, me gustaría volver al relato de los hechos acaecidos hace un año, porque hay que recordar que hubo un final feliz.

Un grupo empresarial andaluz, solvente y valiente, se interesó por la situación de El Correo y de las 53 personas que allí trabajábamos. Aun sabiendo de los difíciles momentos que atraviesa el sector de la comunicación, decidió apostar por nosotros y se implicó en este ilusionante proyecto. Y lo hizo comprometiéndose a mantener todos los puestos de trabajo y dejando claro en todo momento que no buscaba la rentabilidad económica, sino la rentabilidad social.

En este año que llevamos juntos, el Grupo Morera y Vallejo ha realizado una importante inversión para relanzar el periódico, reforzándolo con una plataforma televisiva y nuevos productos editoriales. Este grupo se ha esforzado por conocer el sector de la comunicación, por innovar y por levantar un periódico que, por su historia, está llamado a volver a ser el referente informativo de Andalucía.

Y en ese empeño está ahora nuestro grupo editor, y en esa estrategia contará con todo el apoyo de la plantilla. Porque cuando un empresario camina junto a sus trabajadores, escuchándolos, contando con ellos y persiguiendo el mismo objetivo, todo se puede conseguir. Y por eso aprovecho para recordarle a nuestra empresa que aquí nos tiene, para ayudar, porque no olvidamos lo ocurrido hace un año, cuando gracias al esfuerzo común de las dos partes logramos salvar a El Correo de Andalucía. Y esperamos que esa línea de cooperación se pueda mantener por mucho tiempo.

Por eso le pido al presidente del grupo, Antonio Morera y Vallejo, que comparta este galardón con nosotros y nos dirija unas palabras. Y en nombre de los trabajadores, muchas gracias una vez más