martes, 28 de enero de 2014

Entrega del XXII Premio de la Comunicación de la Asociación de la Prensa de Sevilla


Agradecimiento pronunciado en la entrega del Premio de la Comunicación en nombre de los trabajadores de El Correo 

Por Iria Comesaña

Señora presidenta de la Junta de Andalucia, señor alcalde de Sevilla, señor presidente de la Fundación Cajasol, señor presidente de la Asociación de la Prensa, señora secretaria general de la Asociación de la Prensa, autoridades.

Compañeros, los que estáis aquí y los que están en El Correo terminando la edición de mañana.

Cuando el presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla me llamó la semana pasada me dio un escalofrío. Han sido tantos los malos momentos que Rafa Rodríguez ha compartido con El Correo durante los últimos años que estamos hechos a hablar con él siempre de malas noticias. Pero esta vez no eran malas. Quería contarnos que la Asociación de la Prensa de Sevilla había decidido conceder el Premio de la Comunicación a los trabajadores de El Correo de Andalucía por los esfuerzos que habíamos hecho para rescatar al periódico del vacío al que se enfrentaba. No premiamos a la empresa, me insistió, sino a los trabajadores. A todos y cada uno de los trabajadores que hemos peleado por el periódico, atravesando caminos muy difíciles que por suerte nos han llevado a buen puerto, no sin superar muchas incertidumbres, porque la defensa de los derechos de los trabajadores no había sido hasta ahora un camino muy transitado en el mundo del periodismo. Es un orgullo inmenso que la asociación que representa a la prensa de Sevilla haya decidido premiarnos por eso.

Es un orgullo, una alegría enorme, y una oportunidad para darle las gracias a la Asociación de la Prensa. Por este premio, y también por el apoyo constante que nos ha ofrecido.

El Correo ha vivido unos años muy difíciles, todos lo sabéis. Hemos atravesado un desierto de expedientes de regulación de empleo, despidos, bajadas de sueldo y precariedad en las condiciones de trabajo, hasta vivir un abandono empresarial que nos abocaba al cierre. En nuestras asambleas, mientras preparábamos las movilizaciones para informar de lo que nos estaba pasando, hablábamos también de cómo afrontar el más que previsible cierre del decano de la prensa de Sevilla. No fue fácil mantenernos firmes mientras pensábamos que estábamos más cerca de hundirnos que de salvarnos. Y desde luego, no fue fácil trabajar, mantener la dignidad del periódico y la calidad informativa en medio de todo ese ruido, sentándose cada día a hacer un periódico serio y comprometido mientras todo se derrumbaba a nuestro alrededor, como hicieron mis compañeros durante meses.

Pero no estuvimos solos, y tenemos hoy la oportunidad de dar las gracias por eso. A nuestros aplausos de protesta vinieron compañeros de otros medios, que nos ayudaron a romper el tabú contando en sus periódicos, en sus radios, en sus televisiones y en sus páginas web que en el mundo del periodismo también tenemos problemas, muchos problemas, y que si los periodistas no podemos trabajar con garantías es toda la sociedad la que pierde.

Tenemos que dar las gracias a todos aquellos que aplaudieron con nosotros, que nos llamaron, que se informaron y lo contaron, que nos entrevistaron, que retuitearon nuestras protestas, que difundieron nuestras convocatorias en sus muros de Facebook y que nos ayudaron a amplificar nuestro mensaje para que llegara a toda la sociedad sevillana y andaluza; o nacional, como finalmente ocurrió.

Luego las cosas empeoraron. El anterior propietario de El Correo, el Grupo Gallardo, se deshizo sin miramientos del periódico dejándonos en un limbo. Decidimos hacer una huelga de cinco días. Fue una decisión difícil; porque sabíamos que, por primera vez, el periódico no iba a salir a la calle. Pero queríamos que nuestros lectores entendiesen lo que pasaba, por eso los invitamos a escucharnos en la Plaza Nueva, a leer con nosotros el periódico, les llevamos a los quioscos pasquines en los que explicábamos por qué El Correo no estaba allí e incluso hicimos crónicas de la primera jornada de la huelga que colgamos en internet.

El segundo de los días de paro, los trabajadores decidimos que, ya que nos habían abandonado a nuestra suerte y el periódico dependía de nosotros y de hecho estaba ya en nuestras manos, debíamos apropiarnos de él del todo. Y decidimos hacerlo nuestro. Así, en una asamblea de trabajadores, surgió la idea de hacer un número histórico. Fue el número 47.577 de El Correo de Andalucía y se publicó el 7 de noviembre, con una portada preciosa que emulaba a la que El Correo publicó el 4 de diciembre de 1977 como muestra de apoyo a la autonomía andaluza que estaba naciendo. Como entonces, ese día nosotros reivindicamos al periódico, el periodismo y a nosotros mismos. En esa edición especial contamos nuestra historia, explicamos lo que nos estaba ocurriendo y pedimos que nos ayudasen a encontrar una solución, a buscar un futuro para El Correo.

Y nos ayudaron. Tenemos que agradecer a la presidenta de la Junta de Andalucía que nos recibiera, dos veces, y nos brindase su ayuda. Tenemos que darle las gracias al alcalde, que nos visitó en la redacción en la que también mantuvimos un encierro. A Juan Espadas y al resto de representantes políticos de todo signo, decenas de concejales de la capital y la provincia, diputados, parlamentarios, senadores, al defensor del pueblo, a representantes de organizaciones vecinales, sociales, sindicales, judiciales, equipos deportivos... a todos los abogados, jubilados o no, que nos explicaron cómo movernos en terrenos que desconocíamos, a todos los compañeros y amigos que nos prestaron sus manos para trabajar, que nos trajeron ánimos, consejos, compañía, hombros en los que llorar, chocolate, magdalenas, alguna que otra botella... a los lectores anónimos que vinieron porque querían conocernos.

Esta historia tiene una segunda parte menos conocida, porque los trabajadores de El Correo no sólo queríamos llamar la atención, queríamos un proyecto empresarial serio que nos permitiese seguir adelante. Hubo también muchas personas que nos ayudaron en esta tarea, que abrieron líneas de comunicación con un empresario que estaba interesado en nosotros. Era nuestro objetivo final. Aquí es justo reconocer, como lo ha hecho la Asociación de la Prensa, la valentía que tuvo Antonio Morera y Vallejo al ponerse al frente de este periódico en un momento tan crítico. Como él ha contado más de una vez, muchos trataron de disuadirlo, pero es evidente que lo hicimos mejor los que quisimos transmitirle nuestra ilusión y nuestra confianza en el periódico.

Los trabajadores de El Correo lo hemos pasado mal, pero hemos aprendido mucho. Hemos comprobado la fuerza que tiene una plantilla unida, y hemos visto que ha merecido la pena pelear para defendernos y para defender al periódico; que luchar por los derechos de los trabajadores  sí da resultado. Hemos sentido con orgullo que nos hemos ganado el respeto de la profesión. Esa es una lección que no debemos olvidar.

El Correo tiene hoy un presente y un futuro. Un presente del que todos los trabajadores nos sentimos protagonistas, y un futuro que nos ilusiona y que hemos construido entre todos, también con vosotros. Este premio valora nuestro esfuerzo y vuestra ayuda. Deja constancia del encuentro entre un periodismo comprometido y la sociedad a la que tiene que servir. En nombre de todos mis compañeros, os doy las gracias por darle el valor que merece.



lunes, 20 de enero de 2014

La APS concede su XXII Premio de la Comunicación a los trabajadores de El Correo

El Jurado del Premio de la Comunicación, convocado por la Asociación de la Prensa de Sevilla, ha acordado conceder el citado galardón en su vigésimo segunda edición a los trabajadores de El Correo de Andalucía

La concesión se debe “al ejemplo de lucha que han dado durante los difíciles momentos que han atravesado en estos últimos meses. Han sabido mantener su dignidad profesional, pese a la precariedad laboral que sufrían y han adoptado una actitud, en todo este difícil proceso, que les ha llevado a obtener el apoyo y la solidaridad de la profesión en particular y de la sociedad sevillana en general. Buena prueba de ello, que perdurará en la historia del decano de la prensa sevillana y de la ciudad, fue la edición especial que sus trabajadores lanzaron el pasado 7 de noviembre tras días de huelga y paros. En ella, reivindicaban el valor de la cabecera y sus 115 años de historia. Una edición que se agotó a las pocas horas en los quioscos y en la que podemos afirmar que participó toda Sevilla solidarizándose con la familia de El Correo, cantera de buena parte de los periodistas de Sevilla y Andalucía. En este proceso, de cuyo final feliz nos alegramos, es de justicia reconocer la figura del empresario Antonio Morera Vallejo que ha realizado una apuesta de futuro por esta cabecera y sus trabajadores relanzando el periódico y potenciando las nuevas tecnologías a la vez que refuerzan sus señas de identidad andaluzas”.